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Desarrollo de productos de limpieza para eliminar superficies con moho: más allá del cloro

Desarrollo de productos de limpieza para eliminar superficies con moho: más allá del cloro

El moho es uno de los problemas más persistentes en entornos industriales, institucionales, comerciales y hasta domésticos. No solo afecta la apariencia de las superficies, sino que compromete la higiene, la durabilidad de los materiales y la seguridad de los espacios. 

Durante décadas, el cloro ha sido la solución más utilizada para combatirlo. Sin embargo, hoy sabemos que eliminar el moho de forma efectiva va mucho más allá de “blanquear” una mancha.

Para diseñar un limpiador fungicida eficaz, es fundamental comprender cómo funciona el moho, cómo interactúan los ingredientes químicos y qué errores de formulación pueden sabotear el desempeño del producto final.

Esta guía resume los aspectos clave sobre cómo formular un limpiador fungicida industrial, combinando eficacia química, estabilidad y seguridad en aplicaciones profesionales.

 

 

El mito del cloro y la realidad de la desinfección

El cloro se ha ganado su popularidad por muchas razones: es económico, rápido y visualmente efectivo. En cuestión de minutos, las manchas oscuras desaparecen y la superficie parece limpia. El problema es que esa limpieza suele ser superficial.

Desde el punto de vista técnico, el cloro presenta dos grandes limitaciones. La primera es su alta tensión superficial, que dificulta su penetración en sustratos porosos como concreto, juntas o paneles de yeso, justo donde el moho desarrolla su estructura y libera esporas. La segunda es su volatilidad, que reduce el tiempo de contacto efectivo con el microorganismo.

Esto ha llevado a un cambio de paradigma en la formulación moderna: pasar de una lógica de “ocultar la mancha” a una estrategia enfocada en desmantelar la estructura biológica del hongo, atacando tanto el biofilm como las condiciones que favorecen su crecimiento.

cloro y la desinfección

¿Qué hace que una formulación sea realmente eficaz contra el moho?

Una formulación antifúngica bien diseñada no se mide por la agresividad de un solo ingrediente, sino por el equilibrio del sistema completo. Existen tres criterios clave que determinan su eficacia real.

Poder de penetración

El moho desarrolla una barrera hidrofóbica que lo protege del agua y de muchos agentes de limpieza convencionales. Si la formulación no logra romper esa barrera, el biocida nunca alcanza su objetivo. Por eso, la capacidad de mojar, penetrar y desprender la biopelícula es tan importante como la acción desinfectante.

Persistencia del activo

En aplicaciones industriales, no basta con eliminar el moho en el momento. Un limpiador eficaz debe dejar un entorno químico desfavorable para su reaparición. La persistencia del activo, incluso después de que el producto se ha secado, es clave para el control a mediano plazo.

Espectro de acción

No todos los productos antifúngicos funcionan igual. Las formulaciones fungistáticas detienen el crecimiento del hongo, mientras que las fungicidas lo eliminan. La elección depende del tipo de superficie, el nivel de infestación y la frecuencia de mantenimiento.

La sinergia química: el “core” del limpiador fungicida

El verdadero desempeño del producto se define en la interacción entre sus componentes:

Biocidas y activos antifúngicos

El biocida es el corazón del sistema, pero su selección debe responder al tipo de microorganismo y al entorno de aplicación:

  • Amonios cuaternarios. Actúan sobre la membrana celular del hongo, alterando su permeabilidad hasta provocar la pérdida de contenido celular. Se caracterizan por ofrecer mayor eficacia a bajas concentraciones, mejor compatibilidad con sistemas formulados modernos y un menor impacto olfativo y residual. 
  • Isotiazolinonas. Inhiben procesos metabólicos esenciales del microorganismo, afectando enzimas clave para su supervivencia. Tienen un amplio espectro de acción, incluso frente a hongos resistentes, y un control microbiológico prolongado. 
  • Biguanidas. Penetran la membrana celular y los sistemas de transporte del microorganismo, provocando desorganización estructural y pérdida de funcionalidad celular. Se caracterizan por su alta estabilidad, buena compatibilidad con sistemas acuosos y un perfil de baja volatilidad, lo que las hace adecuadas para formulaciones donde se busca acción prolongada y control microbiológico sostenido.
  • Fenoles y derivados fenólicos. Desnaturalizan proteínas y alteran la integridad de la membrana celular del hongo. Son efectivos frente a una amplia gama de microorganismos y son resistentes a condiciones adversas como materia orgánica o variaciones de pH. 

En formulaciones profesionales, la tendencia no es usar un solo biocida, sino diseñar sistemas donde el activo trabaje de forma sinérgica con el resto de la formulación.

Biocidas y activos antifúngicos

Control del pH

Uno de los factores más subestimados en la formulación antifúngica es el pH. Muchos biocidas solo son estables y eficaces dentro de un rango estrecho de acidez o alcalinidad. 

En formulaciones industriales, el pH debe definirse desde la etapa de diseño, ya que un control inadecuado puede degradar al principio activo, afectando tanto la eficacia como la integridad de las superficies tratadas.

Tensioactivos

Los tensioactivos cumplen una función estratégica: reducir la tensión superficial para permitir el mojado, la penetración en poros y la remoción del biofilm, asegurando que el biocida alcance efectivamente la estructura del hongo.

Por eso, en formulaciones profesionales, los tensioactivos no son un complemento, sino un componente estratégico del sistema.

 

Consejo técnico

Para realizar un limpiador industrial de alto desempeño se deben de considerar diferentes factores, incluyendo el tipo de microorganismo a eliminar ya que algunos materiales no cubren por completo todos los microorganismos.

Un limpiador industrial tiene como apoyo materiales tensoactivos los cuales pueden desarmar al microorganismo facilitando su eliminación. Es importante considerar las compatibilidades de los materiales para que estos no se inactiven.

Las esporas, por ejemplo, son microorganismos que, su eliminación debe ser por un proceso físico donde se aplica calor (esterilización), o bien, un proceso químico donde el Glutaraldehído suele ser efectivo.

 

Solventes y agentes quelantes

Los solventes ayudan a solubilizar restos orgánicos y a mejorar la limpieza profunda en superficies difíciles. Por su parte, los agentes quelantes contribuyen a la estabilidad del sistema al secuestrar iones metálicos que podrían interferir con el desempeño del producto.

Su selección debe realizarse con cuidado para no comprometer la estabilidad del biocida ni el perfil de biodegradabilidad del sistema formulado. 

Aplicaciones de los limpiadores antimoho

Las formulaciones antimoho tienen aplicaciones industriales y comerciales que van mucho más allá del entorno doméstico. Su diseño debe adaptarse al tipo de superficie, al nivel de exposición y a los requisitos operativos de cada sector.

  • Plantas procesadoras de alimentos. Requieren formulaciones que eliminen el moho sin comprometer la inocuidad de los alimentos, priorizando sistemas de bajo residuo, fácil enjuague y compatibilidad con normativas aplicables a áreas de procesamiento. 
  • Hotelería y hospitalidad. Las formulaciones se enfocan en superficies porosas como juntas y áreas húmedas, con buena penetración capilar, control del olor residual y protocolos de aplicación preventiva que reduzcan la reaparición. 
  • Construcción y mantenimiento. En concreto, paneles de yeso y superficies sin sellar, se requieren formulaciones de baja tensión superficial, viscosidad ajustada para evitar escurrimientos, alta compatibilidad con materiales alcalinos y un enfoque en tratamientos correctivos, no solo de limpieza superficial.

Seguridad y normativas en la formulación moderna

Hoy, un limpiador fungicida industrial no solo se evalúa por su eficacia, sino por su perfil de seguridad y cumplimiento regulatorio.

Para el formulador, trabajar con materias primas que cuenten con Hojas de Datos de Seguridad (HDS) claras y actualizadas reduce riesgos operativos y legales al brindar información sobre riesgos de manejo y almacenamiento.

Por otro lado, el mercado actual exige formulaciones alineadas con normativas de biodegradabilidad de tensioactivos y el cumplimiento de restricciones sobre concentración y uso de biocidas.

Diseñar una formulación eficaz ya no es solo un reto químico, sino también regulatorio y ambiental. Por eso, cada ingrediente debe seleccionarse considerando tanto su desempeño como su impacto.

Guía técnica: cómo formular un limpiador fungicida industrial

Formular un producto eficaz contra el moho implica método y pruebas, no improvisación.

Paso 1: Definir el balance HLB

El balance hidrofílico-lipofílico (HLB) adecuado permite emulsificar correctamente los activos y asegurar una distribución homogénea del producto. Un HLB mal calculado puede traducirse en baja penetración o inestabilidad.

Paso 2. Cuidar la secuencia de adición

El orden en el que se incorporan los ingredientes es determinante. Una secuencia incorrecta puede generar turbidez, precipitación o pérdida de actividad del biocida. En formulaciones complejas, este paso marca la diferencia entre un producto estable y uno problemático.

Paso 3. Realizar pruebas de estabilidad

Las pruebas aceleradas permiten anticipar problemas antes de lanzar el producto. Evaluar cambios en pH, apariencia y desempeño asegura que la formulación mantendrá su eficacia durante su vida útil.

cómo formular un limpiador fungicida industrial

Errores críticos y clasificación de superficies

Uno de los errores clásicos es la incompatibilidad iónica, como mezclar tensioactivos aniónicos con biocidas catiónicos, por ejemplo, cuaternarios de amonio. Esta combinación puede neutralizar el efecto antifúngico sin que el formulador lo note a simple vista.

También es un error asumir que una sola formulación sirve para todo. Las superficies no porosas, como metales o plásticos, requieren sistemas distintos a los de superficies porosas, como concreto o paneles de yeso. En estos casos, ajustar la viscosidad y el poder de penetración es fundamental para lograr resultados reales.

Conclusión: calidad química para resultados profesionales

Eliminar el moho de forma efectiva no es cuestión de fuerza, sino de un diseño químico inteligente. Una formulación equilibrada, con ingredientes compatibles y bien dosificados, supera por mucho a las soluciones genéricas basadas únicamente en cloro.

El uso de materias primas certificadas, combinadas con un enfoque técnico en tensioactivos, biocidas y control de pH, se traduce en productos más eficaces, seguros y confiables para aplicaciones profesionales.

El rol del proveedor técnico

Contar con proveedores que ofrezcan materias primas certificadas, respaldo técnico y documentación completa permite al formulador enfocarse en lo más importante: crear productos confiables, seguros y competitivos.

Soluciones pro para formuladores

En Soluciones Integrales Pochteca ponemos a disposición de los formuladores un portafolio especializado de tensioactivos, ajustadores de pH y materias primas de calidad industrial para el desarrollo de limpiadores fungicidas de alto desempeño.

Si estás desarrollando o optimizando una formulación para eliminar moho de manera profesional, consulta nuestro catálogo y recibe el respaldo técnico que tu producto necesita para destacar en el mercado.

 

 

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